Turquía y Dubái
De los bazares milenarios al desierto con rascacielos
La idea
Así lo imaginamos
Primero la Turquía de los imperios: Estambul, las cuevas de Capadocia y las terrazas de Pamukkale. Después, un cambio de siglo en dos horas de vuelo: Dubái, donde el desierto se mira desde el piso ciento y pico.
Esta es una idea de viaje, no un paquete cerrado: cada versión se diseña a la medida de quien la vive.
Días 1-4
Estambul con calma
Tres noches para la ciudad de los dos continentes: mezquitas, cisternas, bazares y un Bósforo que se cruza en ferry como quien toma el bus.
El arte otomano está en los techos: hay que acordarse de mirar hacia arriba.
Arte otomano, Estambul
Días 5-8
Capadocia y Pamukkale
Los valles de roca tallada por el viento, una noche en hotel cueva y la montaña blanca de Pamukkale con las ruinas de Hierápolis encima.
Es la parte del viaje donde el paisaje manda: aquí se viene a madrugar, que la luz buena de Capadocia dura una hora.
Valles de Capadocia
El agua termal lleva milenios construyendo estas terrazas, sin plano y sin prisa.
Pamukkale, TurquíaDías 9-12
Dubái, el desierto vertical
Cuatro noches entre el zoco del oro y el Burj Khalifa, con safari por las dunas al atardecer y una ciudad que se inventó a sí misma en cincuenta años.
Dubái es el contrapunto exacto de Turquía: allá todo lleva siglos, aquí todo estrena. Verlas seguidas es lo que hace al viaje.
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Me gustaría algo así