Roatán: arena, arrecife y atardecer
Cinco días entre el arrecife y la brisa del Caribe hondureño
La idea
Así lo imaginamos
El Caribe hondureño como pocos lo conocen: aguas cristalinas, el segundo arrecife más grande del mundo y atardeceres que pintan el cielo de naranja.
Esta es una idea de viaje, no un paquete cerrado: cada versión se diseña a la medida de quien la vive.
Día 1
Llegada a la isla
Vuelo desde la ciudad y traslado al hotel frente al mar. La primera tarde es para aclimatarse: pies en la arena, cóctel de bienvenida y el sonido del Caribe.
El vuelo cruza el Caribe en menos de una hora y la isla aparece de golpe, verde sobre agua turquesa. El resto del día no lleva plan, y eso es a propósito: llegar a una isla también se hace despacio.
Roatán, Islas de la Bahía
Días 2-3
El arrecife y la aventura
Snorkel en el arrecife mesoamericano, kayak entre manglares y una excursión a los cayos cercanos. Para los más atrevidos, buceo certificado en paredes de coral.
El arrecife mesoamericano es el segundo más grande del mundo y empieza a pocos metros de la orilla, así que no hace falta ser buzo para verlo. Quien quiera bajar más, baja: en la isla se certifica gente todo el año.
Cayos Cochinos, Honduras · foto nuestra
El Caribe hondureño no hay que ir a buscarlo lejos: empieza a cuarenta minutos de vuelo.
Islas de la Bahía, HondurasDías 4-5
West End y despedida
El pueblo de West End con sus restaurantes sobre el agua, compras de artesanía garífuna y una última puesta de sol antes de regresar con la piel salada y el alma llena.
West End se camina de punta a punta con los pies mojados. Al atardecer los restaurantes sacan las mesas sobre el agua y el cielo hace lo suyo, que en esta isla es un espectáculo puntual y gratuito.
Islas de la Bahía, Honduras · foto nuestra
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