Japón: tradición, neón y monte Fuji
Donde los templos zen conviven con el futuro
La idea
Así lo imaginamos
Tokio, Kioto y los Alpes japoneses: un viaje entre lo antiguo y lo ultramoderno, donde cada estación de tren es una aventura y cada comida, una obra de arte.
Esta es una idea de viaje, no un paquete cerrado: cada versión se diseña a la medida de quien la vive.
Días 1-4
Tokio: el futuro ya llegó
Shibuya, Shinjuku, Akihabara y Asakusa. El contraste entre el templo Senso-ji y los rascacielos de cristal. Sushi en Tsukiji, ramen a medianoche y un karaoke que se alarga.
Tokio se recorre en tren y cada barrio es una ciudad aparte. Se pasa de un templo de madera a una pantalla de veinte metros en una parada, y lo raro es que las dos cosas convivan sin estorbarse.
Tokio, Japón
Días 5-8
Kioto y Nara: la tradición
Los mil torii de Fushimi Inari, el bosque de bambú de Arashiyama, una ceremonia del té en un jardín zen y los ciervos de Nara comiendo de tu mano. Kioto se recorre despacio.
Kioto guarda el Japón que uno imagina antes de venir: madera, jardines y un ritmo más lento. Los mil torii de Fushimi Inari se suben temprano, cuando el camino todavía está en silencio.
Fushimi Inari, Kioto
Un país donde el tren de las 9:03 sale a las 9:03.
Tokio, JapónDías 9-11
Monte Fuji y los Alpes japoneses
El shinkansen hasta Hakone, el monte Fuji reflejado en el lago Ashi y un onsen (baño termal) con vista a las montañas. El viaje termina como debe: en calma.
El shinkansen sale puntual al segundo y en dos horas cambia el paisaje. El Fuji no siempre se deja ver, y cuando lo hace se para todo. El onsen se toma al final del día, y es la mejor manera de cerrar un viaje así.
Japón
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Me gustaría algo así