Italia clásica: Roma, Toscana y la Costa Amalfitana
El arte, la mesa y el Mediterráneo en un solo viaje
La idea
Así lo imaginamos
Roma eterna, los viñedos de la Toscana y los pueblos colgados de la Costa Amalfitana. Un viaje que se saborea despacio, como un buen espresso.
Esta es una idea de viaje, no un paquete cerrado: cada versión se diseña a la medida de quien la vive.
Días 1-3
Roma: la ciudad eterna
El Coliseo al amanecer, el Vaticano sin las multitudes, un paseo por Trastevere y la mejor carbonara de tu vida en una trattoria sin cartel. Roma no se visita, se vive.
Roma se camina, y por eso conviene madrugar: el Coliseo a primera hora es otro edificio. Entre ruina y ruina hay una plaza con un café, y detenerse en ella también es parte del plan.
Coliseo, Roma
Días 4-6
Toscana: entre viñedos y cipreses
Carretera escénica hasta la Toscana, parada en Siena, cata de vino en Chianti y un atardecer en Val d'Orcia que parece un cuadro renacentista.
La Toscana se conduce despacio, con paradas que no estaban previstas. Los viñedos se visitan con cita y la cata se hace sentado. Al atardecer los cipreses recortan la colina y se entiende de dónde salió tanta pintura.
Toscana, Italia
Aquí no se visita: se camina, se come y se vuelve distinto.
Panteón de Agripa, RomaDías 7-10
Costa Amalfitana
Positano, Amalfi y Ravello: pueblos de colores colgados del acantilado, limoncello casero, paseos en barca por grutas escondidas y cenas con vista al Mediterráneo.
La costa se recorre por una carretera estrecha colgada del acantilado, y también en barca, que es como se ven los pueblos de frente. Positano baja hasta el agua en escalones, Ravello lo mira todo desde arriba y el limoncello se hace en casa.
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Me gustaría algo así